¡PLANES DE OBRA! by @palomamobaile de Instagram

Meterse de reformas en casa no es poca broma, día tras día por mi trabajo soy testigo de los ilusiones a la vez que quebraderos de cabeza que ocasionan. Son muchas las esperanzas y sobre el dinero que se invierten en ellas, en ocasiones los ahorros y sacrificios de toda una vida por ver al fin el sueño cumplido de una cocina nueva diseñada exclusivamente para nosotros, el cambio de suelo por la ansiada y acogedora tarima de revista, quitarnos de encima al fin el gotele por mucho que nos digan que se vuelve a llevar, disfrutar definitivamente de la distribución perfecta para nuestro estilo de vida, el vestidor de nuestros sueños a lo Carrie Bradshaw, claro está, el del piso que Mr. Big compró para ellos, y así un sin fin y larguísima lista de deseos a golpe de martillo que se pueden ver truncados por una mala planificación, un equipo poco profesional con el que se cuente para ello, y unas cuantas cosas más, que según mi experiencia, me gustaría hoy compartir con vosotros, por si os puede servir de ayuda, y son estas:

1. Tomate tu tiempo “pre-reforma”, en serio, que no te cojan las prisas por empezar, esta es para mi la parte más importante y de la que depende gran parte del éxito. Tenlo todo muy pensado, estudia bien el nuevo espacio, el estilo que quieres darle a la casa, los materiales, los colores, la distribución. Visita tiendas y proveedores, haz todas las preguntas del mundo mundial… Calidades, prestaciones, plazos de entrega. Dedicarle tiempo a esta etapa ahorrara tiempo durante la obra y ayuda a que todo vaya sobre ruedas. Uno de los grandes errores es por querer empezar ya, meterse en la obra sin tener las ideas del todo claras, y por lo tanto, paralizar el trabajo si no están bien definidos los materiales, la distribución o los colores y como consecuencia los pedidos de todo. Si te atascas, y este proceso previo ya de entrada te tira para atrás, pide ayuda a un profesional, (recurso que recomiendo 100%), un decorador o interiorista agilizara estas decisiones, te dará ese empujoncito y seguridad que necesitas, sacara partido a tu casa, y te acompañara en el, a veces, difícil trance de la reforma, resolviendo imprevistos con su barita mágica y profesionalidad.

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2. Pide al menos tres presupuestos y no te quedes con el más barato. Según mi experiencia, en este sector el que una valoración sea mucho, pero mucho más barata que otras es altamente sospechoso. Revisa bien que todos presupuesten lo mismo, cantidades, mediciones, calidades y no te lleves sorpresas desagradables… Pueden colarte fácilmente materiales más económicos que desluzcan el acabado final, o lo que es peor, que a los meses empiecen las averías y desperfectos, y te arrepientas toda la vida de tu mala elección.

Mejor contrata a un equipo con referencias demostrables con otros trabajos realizados, quizá de conocidos que quedaron satisfechos, será un valor más seguro.

Por otro lado, exígeles un timming realista, los plazos de ejecución son fundamentales para que todos estemos contentos y no empiecen los malos rollos. Está claro que pueden pasar mil cosas totalmente justificadas que la retrasen ¡Nadie es perfecto! pero controlar los tiempos es importante, incluso programando avisos en el móvil que nos adviertan a modo de Pepito Grillo, de que por ejemplo “Hoy el baño de la primera planta debe estar terminado”

3. Grupo de whatsApp, sí otro grupo, quizá a priore no te haga mucha gracia tener un grupo más del que estar pendiente en tu móvil, pero agrupar a todos los participantes de una reforma y tenerlos informados al momento de cómo van las cosas facilita la comunicación y el trabajo en equipo.

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4. Antes de tirar un tabique avisa a los vecinos de que vas a iniciar obras en casa, sonríeles y se amable con ellos ahora más que nunca cuando coincidas con ellos en el rellano, bromas aparte, no está de más que lo hagas, van a ser semanas delicadas también para ellos, los ruidos no le gustan a nadie, respeta los horarios establecidos por la comunidad, y saca todos los permisos y seguros necesarios para evitar para que te saquen a ti los colores con una denuncia.

5. Intenta no modificar cosas sobre la marcha, se fuerte y no te dejes seducir por algunas ideas que se te pasen por la cabeza a última hora, esto encarece, suele afectar a otras partes de la obra, por lo tanto retrasa y desbarata los planes de todo el mundo ¡Piénsalo bien, seguro que no es de vida o muerte!

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6. Guarda dinero para imprevistos, pero más vale que no lo sepa nadie, ese “dinero fantasma” puede venirte muy bien si ocurre cualquier contratiempo, un presupuesto por muy estudiado al milímetro que este siempre, pero siempre se incrementa un 10 – 20 % ¡Esta regla no falla!

7. Elije los meses para ejecutar tu obra alejados de periodos vacacionales, tipo Navidad o Semana Santa, o el soporífero agosto que hace que se pare el mundo y nadie te coja el teléfono. Esto provoca unos parones en la obra muy poco recomendables y en ocasiones desaniman al personal, y hacen que la cosa no fluya.

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Y dicho esto, afronta sobre todas las cosas con mucha ilusión tu reforma, visualiza de vez en cuando el resultado ¡Y qué la fuerza te acompañe!

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